Presentación con un gráfico de indicadores financieros proyectado en una pantalla frente a una sala de reuniones

Por qué llevar un tablero de indicadores

Muchas pymes elaboran sus estados contables una vez al año, al cierre del ejercicio, sin realizar un seguimiento periódico de su situación financiera. Un pequeño tablero de indicadores, actualizado mensual o trimestralmente, permite detectar desvíos antes de que se conviertan en un problema mayor.

Liquidez corriente

Se calcula dividiendo el activo corriente por el pasivo corriente. Un resultado mayor a 1 indica, en principio, que la empresa cuenta con recursos de corto plazo suficientes para afrontar sus obligaciones inmediatas, aunque siempre debe analizarse junto con la composición de esos activos.

Prueba ácida

Es una versión más conservadora del indicador anterior, que excluye los bienes de cambio del activo corriente. Resulta especialmente útil en empresas con inventarios de rotación lenta, donde convertir el stock en efectivo puede tomar más tiempo.

Endeudamiento

Relaciona el pasivo total con el patrimonio neto de la empresa. Permite entender qué proporción de los activos está financiada con recursos de terceros y cómo evoluciona esa proporción a lo largo del tiempo.

Margen operativo

Compara el resultado operativo con las ventas netas del período, y es un indicador clave de la eficiencia con la que la empresa gestiona sus operaciones antes de considerar el efecto de resultados financieros e impuestos.

Rotación de cuentas por cobrar

Muestra cuántas veces, en promedio, la empresa cobra el saldo de sus cuentas por cobrar durante el período analizado. Un valor bajo puede indicar dificultades en la gestión de cobranzas.

Los indicadores descritos en este artículo son de carácter general y educativo. Su interpretación debe realizarse considerando el sector de actividad, el tamaño de la empresa y el contexto económico, idealmente junto con un profesional contable.