Por qué ordenar la gestión tributaria
Muchas pequeñas y medianas empresas argentinas destinan tiempo y recursos considerables a resolver situaciones tributarias de manera reactiva, ante la proximidad de un vencimiento o un requerimiento de un organismo de control. Una gestión tributaria ordenada permite anticipar estas situaciones y reducir el margen de error.
Identificar todas las obligaciones aplicables
El primer paso consiste en identificar con precisión qué impuestos y regímenes aplican a la actividad de la empresa: impuesto a las ganancias, IVA, ingresos brutos, tasas municipales y, según corresponda, regímenes de retención o percepción en los que la empresa actúe como agente.
Calendario de vencimientos
Contar con un calendario que reúna todos los vencimientos —ordenados por organismo y por terminación de CUIT— facilita la planificación de pagos y evita recargos por presentaciones fuera de término. Este calendario debe actualizarse cada vez que un organismo modifica sus plazos.
Conciliación entre lo contable y lo fiscal
Es habitual que existan diferencias entre el resultado contable y la base imponible de determinados impuestos. Llevar un registro claro de estas diferencias facilita la liquidación de impuestos y reduce el riesgo de errores en las declaraciones juradas.
Revisión periódica de la carga tributaria
Se recomienda revisar periódicamente si el régimen tributario elegido —general o simplificado— continúa siendo el más adecuado para el nivel de actividad de la empresa, ya que los parámetros de estos regímenes pueden actualizarse con el tiempo.